Frase de la semana

Frase de la semana:
“En este mundo traidor

nada es verdad ni mentira
todo es según el color
del cristal con que se mira”
Ramón de Campoamor.

martes, 29 de marzo de 2011

¿Por qué es importante que las empresas capaciten y eduquen a su gente?

Según el Diccionario de la Lengua Española, capacitar es “Hacer a alguien apto, habilitarlo para algo”.


Por otro lado, define el verbo educar como “Dirigir, encaminar, doctrinar / Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos”.



Dentro de cada organización, que cumple un objetivo básico el cual es su razón de existir, los colaboradores desarrollan tareas para la producción de uno o varios bienes o servicios. Esas tareas pueden ser más o menos específicas y requerir especialización, conocimientos puntuales y habilidades determinadas.


Nadie nace sabiendo, así que la vida en sociedad es un eterno aprendizaje de nuevas formas de hacer o de ser, con el fin de reunirnos, comunicarnos, trabajar en equipo y cumplir con la meta propuesta de la mejor manera. Especialmente, porque desde el punto de vista económico, participamos en un mercado en donde otras organizaciones también ofrecen sus productos –iguales o similares al nuestro- y esperan recibir una ganancia por la venta del mismo.


En este sentido, cuando un nuevo colaborado ingresa en una organización requiere tanto de educación –no primaria, porque se espera que esa ya la tenga- sobre la filosofía y la cultura organizacional, así como de capacitación sobre la actividad específica que desarrollará. Esto es un proceso medianamente lento, dependiendo de las habilidades ya adquiridas por el empleado y su experiencia en un puesto similar.


Pero, en cualquier caso, siempre requiere un tiempo. A medida que los empleados dominan con precisión sus conocimientos y van adquiriendo más a lo largo de la práctica prolongada, el intercambio de información y de tener la posibilidad de experimentar un poco, surge el componente clave para las empresas que aspiran a permanecer en el mercado, mejorar y crecer: la creatividad.


Sin creatividad no hay innovación, que es más que crear o mejorar un producto para lanzarlo al mercado. Es satisfacer mejor al cliente. Y, según creo, todas las empresas quieren satisfacer a sus clientes para vender cada vez más.


Entonces, antes que la publicidad, y que las relaciones públicas, una inversión básica es la comunicación interna y la capacitación, que suele integrarse en el concepto del Desarrollo Organizacional.



Así, cuanto menos formación, información, capacidades y habilidades desarrolladas tenga un individuo, más difícil le resultará incorporar rápidamente nuevos conceptos y formas. Y más aún, desarrollar creativamente nuevos enfoques o formas de pensamiento. Por este motivo es que la educación es tan importante a nivel mundial.


Es preocupante porque aquellos países que no puedan proporcionar a sus industrias gente preparada entrarán en un rezago crónico, que irá en aumento en la misma proporción en que los países desarrollados creen, empleen y comercialicen nuevas tecnologías en todos los rubros. Esta es la razón por la cual es importante que las empresas brinden capacitación y una cierta educación a sus colaboradores.

FLC

Quino









jueves, 24 de marzo de 2011

Analfabetos informáticos




En la última entrada, mencionamos que el uso de Internet favorecía la sociabilidad de los usuarios. Las personas que intervenían en la red estaban más y mejor informadas sobre los acontecimientos locales y mundiales, así como de las novedades de sus familiares, amigos y conocidos.
En este sentido, es claro que Internet puede ayudar a reforzar las relaciones sociales, tanto a distancia como las cercanas, lazos laborales o emocionales, así como la participación ciudadana.

Pero qué pasa en los casos en que los no usuarios se enfrentan a esta interacción. Según un estudio realizado por DiMaggio, mencionado por Castells en su libro La galaxia Internet, “los usuarios neófitos de Internet tienden a experimentar un alto grado de frustración ante un medio que no dominan realmente y que les obliga a un esfuerzo muy grande para conseguir romper sus hábitos”.

Como es lógico, el desconocimiento causa incertidumbre y angustia, que sin duda afecta el desempeño de las personas. En el entorno laboral, es posible que muchos no usuarios se acerquen -por obligación- a los ordenadores y a la red, y comiencen a aprender su uso. Este aprendizaje, cargado de búsquedas infructuosas, operaciones complejas y lenguajes nuevos, en muchos casos se torna muy lento, y repercute en la productividad del empleado.

Es importante tomar en cuenta que cuando hablamos de brecha digital, hablamos también de brecha cognitiva; es decir, el uso de tecnología -cualquiera sea- implica incorporar los conocimientos necesarios para la ejecución de las funciones y herramientas que ofrece.

A medida que Internet y sus aplicaciones y posibilidades se desarrollan, los conocimientos que se deben poseer para interactuar en la red son cada vez más extensos y complejos, y se vuelve cada vez más difícil para un no usuario unirse a la comunidad de los usuarios.

FLC
Quino








La Brecha Cognitiva


miércoles, 23 de marzo de 2011

Brecha y comportamiento II











En su libro La galaxia digital -capítulo 4-, Manuel Castells hace referencia a varios estudios realizados sobre las costumbres, conductas, hábitos y tendencias, exhibidos por usuarios y no usuarios de internet.

Me limitaré a referir que, en general, no se vislumbran marcadas diferencias entre los que hacen uso de internet y quienes sólo entablan relaciones comunicativas cara a cara. Tampoco parecen comprobarse las negras profecías sobre la enajenación de la que serían víctimas los usuarios y su aislamiento social irreversible.

Al contrario, en varios casos, se pudo percibir que quienes se incorporaron a la red, no sólo establecieron más relaciones en cantidad, tanto virtuales -a distancia- como físicas -presenciales-, sino que mejoró la calidad de dichas relaciones. Otro aspecto interesante, observado en el estudio de Di Maggio y otros (2001) “los usuarios de Internet (una vez controladas otras variables) leen más literatura, asisten a más acontecimientos artísticos, van más al cine, asisten a más espectáculos deportivos y hacen más deporte que los no usuarios”.

En este sentido, la exposición a más fuentes de información puede entenderse como un efectivo estimulante de sociabilidad y participación. Lo que me lleva a pensar en qué consecuencias tendrá para quienes no tienen acceso no verse beneficiados de este importante catalizador del aprendizaje y el conocimiento…


FLC

Video relacionado

lunes, 21 de marzo de 2011

Brecha y comportamiento I







Según la Real Academia Española, brecha es:
“Rotura o abertura irregular, especialmente en una pared o muralla /Resquicio por donde algo empieza a perder su seguridad”. Es así como el concepto de Brecha Digital se relaciona con una hendidura, como si una cuña hubiera penetrado una pared sólida, fuerte, con sus ladrillos bien amalgamados en una estructura que supera las características y cualidades de las unidades que la forman.

Así, la idea de separación en dos entidades, que en principio eran unidad, es la esencia de la definición de brecha digital, que discrimina entre quienes tienen acceso económico y cultural a la tecnología y quienes no.

De las varias definiciones que existen, la más clarificadora -a mi parecer- es la que establece a la brecha digital como la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países…) que utilizan las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas y que aunque lo tengan no saben como utilizarlas”.

En este sentido, el entorno laboral se ve directamente afectado por esta diferenciación entre quienes han adoptado la tecnología como parte de su vida, y quienes la viven como una seria limitación. Actualmente, hay trabajos en los que el uso de dichas herramientas es tan imprescindible que alguien que no pueda utilizarlas no tiene oportunidad de entrar.

Pero en otros espacios, con menores exigencias, se encuentran usuarios y no usuarios de las TIC. Es, especialmente, en este medio en que se perciben malos entendidos, falta de comunicación y desajustes en los procesos de producción. Es decir, el comportamiento de usuarios y no usuarios es diferente.

Las preguntas que debemos hacernos en esta situación son: ¿En qué estatus se encuentra la brecha? ¿Qué factores debemos observar para establecer la situación? ¿Y qué debemos hacer para minimizar su impacto?

Paradójicamente, otra acepción que considera el Diccionario de la Lengua Española para el término brecha, en el sentido de abrir brecha, es: “Dar los primeros pasos en algo venciendo algún tipo de resistencia”. Siendo así, ¿será tal vez que, como el antídoto que surge del veneno, tengamos en nuestras manos la solución al viejo conflicto entre poseedores y desposeídos? Será cosa de profundizar…

FLC

Fuentes
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=brecha






Fontanarrosa: "Inodoro Pereyra"



















miércoles, 16 de marzo de 2011

Comportamiento y clima…




En el post anterior hablé de cultura organizacional; pero son elementos constitutivos de la cultura el comportamiento y el clima en una organización, por ello me gustaría mencionarlos brevemente.

Por comportamiento organizacional se entiende: “El campo de estudio que investiga el impacto que individuos, grupos y estructuras tienen en la conducta dentro de las organizaciones, con la finalidad de aplicar estos conocimientos para mejorar la eficacia de dichas organizaciones”1.

Este comportamiento se basa tanto en normas escritas –manuales de operación, estatutos, reglamentos, etc.-, como en reglas tácitas, pero no por ello menos difundidas y aceptadas, que todos en general adoptan y reproducen, estableciendo un espectro de acciones predecibles.

En este punto se hace notoria la relación existente entre el comportamiento organizacional, la cultura corporativa y el clima interno, que no es otra cosa que “las percepciones que el trabajador tiene de las estructuras y procesos que ocurren en un medio laboral”2.

Ahora que ya tenemos algunas nociones de los elementos que conforman la identidad corporativa, podremos abordar mejor en próximas intervenciones qué es la brecha digita y cómo afecta a las organizaciones.

FLC

Fuentes

1. Robbins, Sthephen. Comportamiento Organizacional, 10ª ed. Pearson Prentice Hall. México, 2004

2. Gonçalves, Alexis.










Clima Organizacional: La fórmula del "Gana, gana, gana"


viernes, 11 de marzo de 2011

Cultura, Cultura Organizacional y Cultura Digital








Una de las funciones principales de la Filosofía Organizacional es promover una cultura interna. Pero antes de meternos en ese asunto, establezcamos qué es cultura.
Existen muchas definiciones, pero una manera sencilla de verlo es como el conjunto de códigos y prácticas compartidas por una comunidad; en este sentido nos referimos tanto al idioma, las creencias, las costumbres y la forma de relacionarse de las personas que pertenecen a dicha cultura.

De la misma manera que no es posible “no comunicar” (todo lo que hacemos causa una percepción en los demás, intencional o inconsciente), es inevitable pertenecer a una cultura, a alguna, ya que todos existimos en un entorno determinado que, desde pequeños, nos ha marcado –explícita o implícitamente- qué es lo que se espera de nosotros y qué no.

Sobre esta base, podemos entender a la cultura organizacional como “un conjunto de valores implícitos que ayudan a las personas en la organización a entender cuáles acciones son consideradas aceptables y cuáles son consideradas inaceptables” 1

O más específicamente como el “sistema de significados compartidos por los miembros de una organización, que lo distingue de otras organizaciones.”2

Por supuesto, estos sistemas culturales que hemos incorporado se superponen; es decir, todos pertenecemos a una cultura en lo social, pero nos adaptamos, o no, a la cultura organizacional del lugar en el que trabajamos, estudiamos, etc. Pero en esta práctica incesante, encontramos también un fenómeno más reciente, que han dado en llamar la cultura digital.

En este caso no existen definiciones establecidas, pero puede decirse que tiene que ver con la forma en que las personas se relacionan con las nuevas tecnologías, en particular las de la información y comunicación, como son celulares, computadoras, software varios, Internet, y los nuevos espacios virtuales que se han generado a partir de allí (correo electrónico, Messenger, foros, blogs, Facebook, Twitter, etc).

Como mencioné en un post -mensaje- anterior, los nativos de la cultura digital, quienes se vincularon con la tecnología desde temprana edad, han desarrollado un sistema de significaciones y formas específicas de relación en estos espacios virtuales. Quienes debieron acoplarse con el tiempo, adaptarse y aprender a entender y compartir cierto lenguaje, lo viven en ocasiones como una imposición.

En el medio laboral, seguir utilizando las antiguas herramientas -por demás lentas comparadas con la velocidad de las nuevas- no es una alternativa viable; y utilizar Word, en vez de la máquina de escribir; enviar emails en vez de cartas escritas a mano que viajan literalmente kilómetros; o compartir un video realizado con el teléfono celular y compartirlo en segundos en un espacio comunitario virtual en lugar de tomar la foto, revelarla y coleccionarla en un álbum que ocupa un espacio en un cajón, implica un sinfín de sentidos nuevos que deben conocerse para poder comunicarse y trabajar.

Esta “alfabetización” tecnológica que es necesaria en muchas de las actuales organizaciones en el mundo, es lo que nos lleva a la formación de la “brecha digital”, mencionada en el anterior texto publicado en este espacio. Pero para abordar el tema es necesario realizar primero este breve recorrido por algunos aspectos organizacionales que entran en juego.

FLC

Fuentes

1 Carmen C. Rivera, "Descripción de cultura organizacional", en revista Diálogos de la Comunicación núm. 39, Perú, Felafacs, 1994, pág. 38.

2 Robbins, Sthephen. Comportamiento Organizacional, 10ª ed. Pearson Prentice Hall. México, 2004

Imágen tomada de http://excellentias.com/

Quino








martes, 8 de marzo de 2011

Filosofía Organizacional 2









Para aquellos que estamos metidos hasta las orejas en Comunicación Organizacional –el estudio sobre las prácticas comunicativas de todo tipo que se establecen, siempre e inevitablemente, en cualquier grupo reunido que trabaje en pos de un objetivo común-, es el pan de cada día hablar de la filosofía organizacional. Sabemos, casi mecánicamente, que está delineada por la misión de la empresa –su razón de ser, lo que hacen todo los día-, la visión –a dónde aspiran a llegar, su meta a mediano o largo plazo- y los valores –aquellos principios morales que dictan un código de conducta entre los miembros de la organización-.

En el entorno estrecho de los colegas, hay multitud de sobreentendidos y no nos detenemos a pensar si los de “afuera”, los que no pertenecen a este entorno de estudio o práctica de la comunicación pueden comprender de qué hablamos realmente o si se figuran que de nuestras bocas salen globos blancos, como en los diálogos de una historieta, repletos de signos indescifrables…

Por ello, para facilitar la lectura de este espacio a cualquiera que desee adentrarse en esta selva de sentidos y códigos que es la comunicación, decidí buscar diferentes formas de explicar de qué se trata tener una filosofía organizacional y para qué sirve.

Por suerte para mí, Ana María Puccinelli, profesora, periodista y consultora en capacitación decidió compartir alguna de sus ideas en este espacio infinito que es internet. Ana María expresa de manera inteligente y poética un concepto que suele convertirse en un espacio vacío a fuerza de repetirse hasta el hartazgo…

“Vivir la filosofía en la organización es tener un espacio de reflexión,
guiado por un filósofo, que convertirá este hacer en un hábito”

Sí… Así es, la filosofía organizacional cumple exactamente esa función, ser el tutor que guía al tallo débil del brote aún tierno para crecer en la dirección correcta. Contamos con estos enunciados (misión, visión y valores) porque son la expresión de nuestra identidad, lo que somos, lo que queremos lograr, en qué dirección deseamos crecer y de qué manera alcanzaremos nuestro propósito.

Ese espacio de reflexión es un ejercicio que debemos realizar frecuentemente, hasta que se convierta en un hábito saludable de autocrítica, que nos permitirá evaluar nuestros actos y corregir el rumbo cuando sea necesario para volver a la senda marcada.

Pero ¿Para qué querríamos tomarnos tantas molestias? Porque es inherente al hombre el deseo de mejorar y superarse a sí mismo, en primer lugar; y porque, finalmente, nuestra participación en esa agrupación suele revelar algo de nuestra esencia, un interés que es rasgo de nuestra personalidad, que también puede estar aderezado de un incentivo económico.

Ana vuelve a darme luz en este asunto y ella define a la filosofía organizacional como una “herramienta intelectual”. Efectivamente, la filosofía es un elemento intangible que sirve para “arreglar” o “ajustar” la operación de esa máquina viva que es la organización.

El hombre se ha valido a lo largo de su historia de más herramientas intangibles que de objetos concretos para lleva a cabo sus proyectos; y, en cualquier caso, esos mismos instrumentos materiales surgieron de una idea, de una o varias personas. Así se vuelve evidente el carácter construido del mundo en que vivimos: es producto de nuestras ocurrencias.

Nunca tanto como ahora, el mundo que nos rodea está plagado de objetos que debemos utilizar “correctamente” para entablar relaciones de todas clases, en lo personal o lo laboral. Pero la situación económica ubica en diferentes grados de acceso al objeto, y al conocimiento necesario, para manipularlo según las expectativas sociales.

Esta diferenciación entre los que controlan los objetos y los que no, marca un parte aguas muy particular que se ha dado en llamar la “brecha digital”.


FLC


Fuente



Quino

jueves, 3 de marzo de 2011

Filosofía organizacional


La filosofía organizacional de una empresa o asociación de cualquier tipo se basa sobre ciertos pilares: su misión -su razón de ser-, su visión -a dónde aspira a llegar- y sus valores. También podemos mencionar su historia, sus tradiciones y hábitos internos, pero el esqueleto formal está sostenido por estos tres elementos esenciales.

Las personas que conforman una organización -pequeña, mediana o grande, con o sin fines de lucro-, entablan relaciones entre sí en el desarrollo cotidiano de sus trabajos. Estas interacciones son siempre comunicativas -ya que en cada acto los seres humanos se expresan- y se producen verbalmente en conversaciones casuales o juntas formales; o a través de medios, como llamadas telefónicas o video conferencias.

Normalmente, todos sabemos como conducirnos con los otros en el plano de los encuentros cara a cara, ya que es habitual y lo hemos aprendido desde niños; pero no todos han tenido una relación similar mediada por la tecnología. En este sentido, los nacidos antes de la década del 80 del siglo pasado, no hemos convivido tanto con las Nuevas Tecnologías de la Información (NTIC), como telefonía celular, manejo de computadoras, internet, comunicación vía correo electrónico, y participación en redes sociales, entre otras.

Aquellos que crecieron en contacto directo con estas tecnologías tienen, a primera vista, menos resistencias a comunicarse a través de ellas, pero también parecen manifestar una forma de estructurar sus ideas diferente. Ellos son los denominados "nativos digitales".

Actualmente, aquellos primeros individuos que nacieron con una computadora en casa, sólo conocieron el cd o el dvd, e ignoran cómo era el mundo sin celulares, ya se están incorporando al mercado laboral y traen con ellos sus nuevos hábitos.

Las preguntas que se me presentan son: ¿Esta integración con las NTIC modifica la construcción y mantenimiento de la filosofía de una organización? ¿Pueden coexistir los "análogos" y los "digitales" dentro de una organización y comunicarse adecuadamente?