Frase de la semana

Frase de la semana:
“En este mundo traidor

nada es verdad ni mentira
todo es según el color
del cristal con que se mira”
Ramón de Campoamor.

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viernes, 1 de julio de 2011

Dispositivos


 
Según el diccionario de la Real Academia Española, Tecnología es: Conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico. // 2. f. Tratado de los términos técnicos. // 3. f. Lenguaje propio de una ciencia o de un arte. // 4. f. Conjunto de los instrumentos y procedimientos industriales de un determinado sector o producto.

En este sentido, no se refiere exclusivamente a determinados aparatos electrónicos, ni se define una caducidad, o un público objetivo al que esté destinada. No hay tales restricciones.

Por ello es importante replantearnos si un descubrimiento, técnica o instrumento nuevo debe desplazar a otros, anteriores, en cualquier caso. Es posible que ciertas mejoras se incorporen fácilmente ocupando el lugar de su antecesora –especialmente si son sutiles o pequeñas.

Pero en el caso de transformaciones más profundas, que implican todo un universo de diferentes posibilidades y expectativas, es necesario avanzar con más cautela. La aparición de una red de comunicaciones, que permite intercambios múltiples a gran distancia y en tiempo real, ha sido un cambio que trastocó completamente la visión del mundo en menos de 20 años; eso es muy poco tiempo.

Por ello, abandonar de manera impulsiva todo lo anterior podría no ser la mejor opción. Creo que cada herramienta tiene sus ventajas y desventajas; algunas soluciones de la antigüedad han demostrado ser la mejor manera de hacer algo, como el sistema de irrigación de cultivos en terrazas, que usaban los Incas (entre otros); o los múltiples acueductos romanos; o el arado de hierro –que fue usado por primera vez por los chinos hace miles de años.

Dicen que “no todo lo que brilla es oro”; soy partidaria de la nueva tecnología, pero también de aquella que nos ha acompañado y facilitado la vida por años y décadas, así que planeo conservar mis libros impresos con anotaciones y marcas, mi pasacasete y un buen teléfono con cable -que sigue funcionando aunque se corte la electricidad. ¿Y ustedes? ¿Qué conservarían?

Florencia L. Caliendo



martes, 28 de junio de 2011

¿Conectados?


Hace un par de días, alguien me comentó que un compañero de trabajo -con quien se encontraba en una junta importante- se vio en la necesidad de apagar su teléfono celular, porque no paraba de sonar o emitir señales de alerta por la llegada de correos o mensajes.

Por este motivo, una llamada realmente importante -concerniente a la salud de su hijo- no pudo ser atendida, y las personas que lo requerían debieron comunicarse con personal que se hallaba fuera de la reunión y solicitar que lo localizaran y dieran el mensaje urgente.

Esto me hace reflexionar sobre el uso que damos a estas increíbles herramientas que tenemos a nuestro alrededor. Son claramente útiles, nos acercan información y nos permiten comunicarnos más y mejor. Pero como todo elemento de apoyo para la realización de una tarea o actividad, debe ser utilizado con criterios.

El avance vertiginoso de las innovaciones, que nos caen por la cabeza en forma de avalancha a veces, impide la asimilación adecuada de cada una. Familiarizarse verdaderamente con cualquier objeto requiere tiempo, utilizarlo con destreza y ser consciente tanto de las ventajas como de los riesgos que implica su uso conlleva más o menos tiempo.

Cuanto más complejo es el instrumento mayor cantidad de tiempo requiere desarrollar un criterio de uso, para que sea efectivamente útil, en vez de una carga incontrolable que obstaculiza la vida cotidiana.

Tenemos a la mano los artilugios tecnológicos más avanzados y deslumbrantes, pero -por el momento- ellos nos gobiernan a nosotros. Aprender a seleccionar la información importante, elegir las conexiones que realmente requieren acceso no restringido a nosotros y escoger las vías de intercambio en función de la importancia o urgencia del mensaje, es parte de los criterios que debemos desarrollar para poder aprovechar el potencial de estas herramientas, y para evitar ser engullidos en la vorágine de la innovación frenética.

Florencia Caliendo




















lunes, 21 de marzo de 2011

Brecha y comportamiento I







Según la Real Academia Española, brecha es:
“Rotura o abertura irregular, especialmente en una pared o muralla /Resquicio por donde algo empieza a perder su seguridad”. Es así como el concepto de Brecha Digital se relaciona con una hendidura, como si una cuña hubiera penetrado una pared sólida, fuerte, con sus ladrillos bien amalgamados en una estructura que supera las características y cualidades de las unidades que la forman.

Así, la idea de separación en dos entidades, que en principio eran unidad, es la esencia de la definición de brecha digital, que discrimina entre quienes tienen acceso económico y cultural a la tecnología y quienes no.

De las varias definiciones que existen, la más clarificadora -a mi parecer- es la que establece a la brecha digital como la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países…) que utilizan las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas y que aunque lo tengan no saben como utilizarlas”.

En este sentido, el entorno laboral se ve directamente afectado por esta diferenciación entre quienes han adoptado la tecnología como parte de su vida, y quienes la viven como una seria limitación. Actualmente, hay trabajos en los que el uso de dichas herramientas es tan imprescindible que alguien que no pueda utilizarlas no tiene oportunidad de entrar.

Pero en otros espacios, con menores exigencias, se encuentran usuarios y no usuarios de las TIC. Es, especialmente, en este medio en que se perciben malos entendidos, falta de comunicación y desajustes en los procesos de producción. Es decir, el comportamiento de usuarios y no usuarios es diferente.

Las preguntas que debemos hacernos en esta situación son: ¿En qué estatus se encuentra la brecha? ¿Qué factores debemos observar para establecer la situación? ¿Y qué debemos hacer para minimizar su impacto?

Paradójicamente, otra acepción que considera el Diccionario de la Lengua Española para el término brecha, en el sentido de abrir brecha, es: “Dar los primeros pasos en algo venciendo algún tipo de resistencia”. Siendo así, ¿será tal vez que, como el antídoto que surge del veneno, tengamos en nuestras manos la solución al viejo conflicto entre poseedores y desposeídos? Será cosa de profundizar…

FLC

Fuentes
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=brecha






Fontanarrosa: "Inodoro Pereyra"