“Las cosas ya no duran nada” es una frase más o menos frecuente. Pero creía que era una sensación injustificada, en especial en boca de gente mayor, que tienden a pensar que todo tiempo pasado fue mejor –quizá porque la juventud es un lente mágico que todo lo embellece.
Como un rumor circulaba la idea de que las cosas eran cada vez de peor calidad para que los consumidores compráramos con asiduidad. Pero de esa vaga idea a la certeza había un solo paso. Y Cosima Dannoritzer lo dio cuando concibió 'Comprar tirar comprar', un documental sobre la caducidad programada.
En esto, las organizaciones soportan una gran carga, ya que son las principales promotoras de este modelo de consumo irracional, pero también son la clave del cambio rápido y eficiente. Sin duda, la tecnología digital ha beneficiado a millones y ha permitido avances extraordinarios, pero la carrera de la innovación está trágicamente ligada a la de la moda.
Estamos viviendo un momento crucial. Es ahora o nunca, ya que pronto no habrá marcha atrás en asuntos como deshielo, desforestación, exceso de residuos, contaminación, etc. A cada instante queda menos tiempo para reflexionar y tomar la decisión correcta…
Desde hace mucho tiempo, oímos que nuestra forma de producción es nociva para el medio ambiente y para el ser humano, no sólo por la contaminación generada, sino también por la desigualdad que instala entre pobre y ricos, educados e ignorante, conectados y desconectados.
“Si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y agotamiento de los recursos, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años. El resultado más probable sería un súbito e incontrolable descenso tanto de la población como de la capacidad industrial”. (D.L. Meadows y otros, Los Límites del Crecimiento, 1972)
Yo intento poner mi granito de arena: separar la basura, usar materiales biodegradables, ahorrar energía, reusar y reciclar todo cuanto puedo. Pero lo cierto es que resulta evidente la necesidad de generar planes de escala regional o nacional que vinculen todas las dimensiones que intervienen en este sistema que llamamos sociedad.
Lo que sí está en nuestras manos es exigir a nuestros gobiernos que propongan verdaderas soluciones nuevas, que respondan a esta nueva visión global que está surgiendo, en vez de responder con viejas fórmulas. ¿Y si no encontramos esas propuestas? ¿Nos tocará involucrarnos más activamente y realizarlas nosotros mismos? ¿Ustedes qué opinan?
Este documental -que ya tiene cinco años- muestra argumentos científicos en palabras sencillas e imágenes muy elocuentes, tanto desde el punto de vista racional como emotivo. Su objetivo principal es concientizar a los individuos sobre el calentamiento global, pero también denunciar el manejo fraudulento de los medios que ponen en duda la veracidad de la situación y la manipulación política (dirigida por las grandes empresas) que crea una falsa disyuntiva entre economía y medio ambiente.
En este sentido, se percibe una grave falta de alineación de objetivos personales y corporativos, elemento esencial de la sustentabilidad de una organización. Lograr esta integración de objetivos –económicos, ecológicos y sociales- es parte de la labor del comunicador organizacional. Para lograrlo es necesario contar con una visión holística, percibir claramente la manera en que la organización se inserta en la comunidad local y en el entorno global, y cómo los pequeños cambios pueden repercutir en una escala mayor.
Pero el cambio es el resultado de un proceso de re-aprendizaje; es decir, la incorporación de nuevos hábitos que reemplacen viejas y dañinas costumbres. Estas modificaciones requieren de tiempo y perseverancia para implantarse definitivamente, y debe tomarse en cuenta también que siempre se generan resistencias ante la perspectiva de abandonar cierta forma de hacer las cosas, ya que las personas establecen lazos emocionales con sus acciones y fundan parte de su identidad en ellas.
Por este motivo, la estrategia de Al Gore es muy interesante, ya que con sus conferencias, y con el documental, establece razonamientos lógicos que avalan los beneficios del cambio, pero también hace alusiones emocionales –su niñez, el accidente de su hijo, la muerte de su hermana, la metáfora de la rana, etc.- para despertar empatía en su público e impactar positivamente en sus consciencias, en una palabra: sensibilizarlos. Desde su posición de líder, influye en sus oyentes, y si bien no evalúa su talento o sus valores, apela a la reflexión sobre los mismos.
En definitiva, lo que se busca es modificar la forma de producción económica capitalista –basada en la explotación desmedida de los recursos naturales- y garantizar un uso racional de la tecnología. Pero su mensaje no se dirige al gobierno o a las grandes empresas, sino a los ciudadanos; por un lado puede interpretarse que en una democracia, el verdadero agente de cambio es el pueblo, ya que es quien ejerce la soberanía y quien delega periódicamente el poder de decisión en sus representantes. Visto así, la cúpula directiva de una nación es su pueblo.
Por otro lado, resuenan en mi cabeza las palabras de Peter Senger, leídas en La danza del cambio: “Los cambios profundos no proceden de las cumbres directivas”. Entonces... ¿De dónde?